¿Cuánto vale mi empresa?

Contínuamente estamos leyendo en prensa compras de empresas por valores astronómicos. Sobre todo si pertenecen al ámbito tecnológico donde startups sin apenas recorrido son compradas por cifras mareantes.

Incluso vemos transacciones de empresas cuya singularidad es ofrecer una plataforma o aplicaciones y cuya monetización es prácticamente inexistente, sin embargo se pagan cantidades totalmente desorbitadas que para la mayoría de los que estamos habituados a visualizar empresas de valores tangibles se nos escapan del entendimiento.

Pero si nos situamos en ámbitos más “terrenales” la valoración de una empresa que posiblemente no refleje el precio que se pague finalmente por ella se debe hacer siguiendo unos criterios.

Los principales son:

Valor matemático o valor contable, que es la diferencia entre el activo y el pasivo exigible según el balance de cuentas. Este sistema nos da un alto valor cuando la empresa cuenta con grandes bienes patrimoniales como inmuebles, vehículos, maquinarias etc.

Valor de liquidación, es el que se obtendría por esa empresa en el caso de que ésta cesase su actividad, vendiese sus activos, saldase sus deudas y repartiese el dinero entre sus accionistas. No olvidar los gastos de abogados, indemnizaciones de personal, gastos fiscales etc. que deben ser sumados en detrimento del resultado final.

Valor del beneficio, también simplificado a relación de precio por ganancias,  si la empresa cotiza en bolsa se divide el precio por el beneficio por acción.

El múltiplo de las ventas, que se basa en un cálculo orientativo y se obtiene multiplicando el dinero aportado por las ventas de una empresa por un coeficiente. Este coeficiente estará determinado por una serie de análisis de la actividad de la empresa en un período determinado previo.

El valor de una empresa familiar. Para poder justificar el valor de este tipo de empresas se debe tener en cuenta muchos factores, alguno de los cuales subjetivos, que intervienen directamente en subir o bajar la cotización. Factores como la historia, el recorrido, el tipo de producto o incluso el arraigo obtenido, sumados a si la venta es para continuar en la actividad o simplemente para ser absorbida por la competencia harán variar en varios dígitos el valor de la empresa.

En Ibisum Advocats confluyen todas las áreas que intervienen en la valoración de una empresa, la legal, la financiera y la fiscal. Confíe en nuestros especialistas.

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